Cuando un dirigente necesita que trascienda una reunión para demostrar que sigue teniendo volumen político, generalmente es porque su volumen político está siendo discutido.
Eso parece estar ocurriendo con el intendente Eduardo Accastello.
En las últimas horas se hizo trascender un encuentro entre el intendente de Villa María y Daniel Scioli. La información fue presentada como un movimiento capaz de generar incomodidad dentro del peronismo cordobés. Sin embargo, la preocupación parece estar en otro lado.
Hace semanas comenzó a tomar fuerza una versión que inquieta al accastellismo: Martín Gill aparece mejor posicionado que Verónica Navarro para suceder a Accastello y, además, cuenta con el respaldo político del gobernador Martín Llaryora.
Ese dato explica muchas cosas.
Explica por qué empezaron a circular rumores sobre una eventual candidatura de Accastello a vicegobernador. Explica las especulaciones sobre una banca en el Senado. Y explica también la necesidad de mostrar vínculos con dirigentes nacionales sin importar que sean soldados libertarios.
La realidad parece bastante más sencilla. Fuentes provinciales aseguran que Accastello no figura en los planes para la vicegobernación ni para una banca en el Senado. No genera confianza. A lo sumo, podría aparecer una candidatura a diputado nacional.
A eso se suma un problema que en el Panal observan con atención: el desgaste. Después de décadas ocupando cargos públicos, Accastello arrastra niveles de imagen negativa que, según distintas mediciones, casi triplican a los de imagen positiva.
Y hay otro dato imposible de ignorar. La información sobre la reunión con Scioli, fue publicada por un medio que recibe alrededor de 3.4 millones de pesos mensuales en pauta oficial entregados discrecionalmente por el propio Accastello. Una suma nada despreciable para ayudar a instalar determinados mensajes políticos.
Lo verdaderamente importante no es la reunion con Scioli.
Lo importante es que mientras Accastello intenta hablar de su futuro, en los principales despachos del poder cordobés ya comenzaron a discutir su remplazo.
Y en esa conversación, hoy Martín Gill parece correr varios cuerpos de ventaja, respecto de Verónica Navarro.

Más de lo mio , hasta cuando !@