En un contexto de fuerte deterioro económico y creciente desconfianza hacia la dirigencia, la agrupación vecinalista La Territorial, encabezada por Omar Centani, volvió a poner el foco en una idea tan antigua como vigente: la política de proximidad.
A través de un documento difundido en las últimas horas, Centani sostuvo que la militancia “vale cuando el dirigente se para al lado de la gente”, y describió una realidad atravesada por comerciantes asfixiados, madres que no llegan a fin de mes, jubilados desorientados frente a los trámites y vecinos que cuentan monedas para comprar medicamentos.
El mensaje contiene, además, una crítica implícita a buena parte de la dirigencia actual. “Nos vienen a buscar cuando nos necesitan para el voto y hoy estamos desamparados”, señala el texto, reflejando un sentimiento de distancia entre la política y la vida cotidiana.
Desde La Territorial aseguran que su trabajo se basa en “escuchar, colaborar y abrazar”, mediante campañas solidarias que incluyen ropa, alimentos y ayuda comunitaria. “No somos el Estado. No tenemos chequeras. Tenemos calle, oído y corazón”, afirman.
Más allá del tono emocional, el planteo revela un fenómeno que atraviesa a gran parte del país: la búsqueda de reconstruir vínculos sociales allí donde muchos perciben que el Estado y la política tradicional llegan cada vez menos.
La consigna final resume esa idea: “El poder tiene que ir al barrio, no el barrio mendigar al poder”.
