La confirmación del gobernador Martín Llaryora de que irá por la reelección en 2027 no sólo activó el calendario político provincial, sino que también puso en marcha la discusión sobre el armado territorial y la futura fórmula. En ese esquema, el nombre del intendente de Villa María, Eduardo Accastello, comenzó a sonar con mayor frecuencia dentro del peronismo cordobés.
La ley electoral habilita al mandatario provincial a convocar a elecciones entre el 7 de marzo y el 10 de octubre del próximo año, un margen amplio que le permite definir estratégicamente el momento más conveniente. Desde el oficialismo evitan dar precisiones, aunque una funcionaria provincial consultada por Soy Villa Nueva señaló que “eso sólo lo sabe el gobernador”, y dejó trascender que el primer semestre —abril o mayo— aparece como la hipótesis más probable.
Puertas adentro, el análisis es claro: la gestión provincial mantiene una valoración sólida en la ciudad de Córdoba, donde la obra pública y la continuidad del modelo de gestión capitalino sostienen la imagen del mandatario. Sin embargo, en el interior provincial admiten que el nivel de consolidación es dispar y que el rol de los intendentes será determinante para apuntalar la campaña.
En ese contexto emerge la figura de Accastello, con una fuerte estructura en el departamento General San Martín y capacidad de articulación territorial. Algunos sectores del peronismo comenzaron incluso a instalar su nombre como posible compañero de fórmula de Llaryora, una jugada que reforzaría el anclaje en el interior y consolidaría el eje centro de la provincia.
No obstante, dentro del oficialismo reconocen que el resultado adverso en las últimas legislativas nacionales —donde la lista que integraba la legisladora Verónica Navarro junto a Juan Schiaretti fue superada por la propuesta que encabezó Gonzalo Roca— condiciona la negociación de espacios en el reparto de candidaturas.
En paralelo, otros sectores impulsan el nombre de Natalia de la Sota para la vicegobernación, argumentando que combina apellido, volumen político y proyección territorial, a diferencia de la actual vicegobernadora Myrian Prunotto.
Con la fecha electoral aún indefinida, el llaryorismo transita una etapa de armado fino, donde la ecuación combina gestión, territorialidad y equilibrio interno. En esa arquitectura, Accastello aparece hoy como una de las piezas que pueden resultar determinantes en el tablero 2027.
