El 10 de abril, el intendente Eduardo Accastello encabezó, junto a gran parte de su gabinete, la entrega de 300 becas AURA destinadas a estudiantes de nivel superior. El anuncio fue presentado como una de las principales políticas sociales del municipio y vino acompañado de una promesa ambiciosa: ampliar el alcance del programa hasta llegar a 500 beneficiarios.
La iniciativa recibió una amplia cobertura mediática y fue utilizada como una herramienta de contraste político con el gobierno nacional. Mientras desde el municipio se cuestionaban los recortes impulsados por Javier Milei, el mensaje oficial buscaba instalar la idea de una gestión local que ampliaba derechos allí donde otros ajustaban.
La cara visible de esa política fue Lucas Accastello, Director de Juventudes e hijo del intendente, quien protagonizó gran parte de la difusión pública del programa.

Sin embargo, detrás de la puesta en escena comienzan a aparecer interrogantes. En las últimas horas, estudiantes beneficiarios se comunicaron con este medio para denunciar que fueron informados de que no percibirán el pago correspondiente al mes de junio, pese a que el compromiso anunciado contemplaba una asistencia durante diez meses.
Según relataron, en abril cobraron dos meses juntos —marzo y abril—, luego recibieron el pago de mayo y, al consultar por junio, la respuesta fue que existía un “inconveniente administrativo” que impedía efectuar el depósito.
Una de las estudiantes afectadas, madre soltera, trabajadora y alumna de nivel superior, explicó que utilizaba ese dinero para afrontar gastos básicos como el alquiler. La comunicación oficial, aseguró, llegó a través de un breve mensaje de WhatsApp enviado desde el área correspondiente, sin mayores explicaciones ni precisiones sobre cuándo se normalizará la situación.
El problema excede el monto de una beca. Cuando una gestión convierte una política pública en bandera política, la obligación de cumplir lo prometido es todavía mayor. Porque las fotografías, los discursos y los anuncios sirven para construir relatos; pero las políticas públicas se miden cuando llega el momento de cumplir.
Le preguntamos al intendente Accastello: ¿qué ocurrió con un programa que fue presentado como símbolo de ampliación de derechos y que hoy deja a estudiantes esperando respuestas?
Los beneficiarios no reclaman actos ni campañas de difusión. Reclaman algo mucho más simple: que se cumpla con la palabra empeñada.

Así, son las obras Kisnerista llegan a cumplirse a la mitad, como las rutas de Lasaro y otras , la política puede más que un acto ilustrativo, el pueblo se arto, de promesas ilustrativas se terminó la palabra y tras las palabras se encuentra el dolor y desengaño de la gente » nada importa en gestión política «