La Justicia que se imparte en la Fiscalía de Instrucción de Primer Turno de Villa María, a cargo de Silvia Maldonado, causa cierto escozor y una gracia amarga. Hasta el más desprevenido se asombra.
En los cajones de su escritorio, hace 18 meses, duerme una denuncia penal contra el actual subsecretario de Espacios Públicos de la Municipalidad de Villa María, Rubén Aquiles.
En los hechos se vincula la relación existente entre el mencionado funcionario y Juan Pablo Scibaldi, apoderado de la Cooperativa 26 de Septiembre Ltda., contratada mediante el procedimiento de “contratación directa” por la Secretaría de Servicios Públicos, de la cual depende la Subsecretaría que conduce Aquiles.
En ese expediente se describe una relación personal y económica entre Aquiles y Scibaldi. Entre las pruebas incorporadas figura un informe de la Dirección General de Rentas que identifica un Citroën C3 Aircross, dominio AG664EQ, inscripto a nombre de Scibaldi y que, según esa documentación judicial, era utilizado habitualmente por el propio Aquiles.
Traducido al lenguaje más sencillo: el funcionario encargado de controlar a la cooperativa a la cual contrata de manera directa, Rubén Aquiles, aparece mencionado en una causa judicial por un vínculo con quien representaba a esa misma cooperativa: Juan Pablo Scibaldi.
Además, según el padrón electoral, Aquiles declaraba domicilio en calle Arequito al 140, en barrio Bello Horizonte, donde también residía Scibaldi.
Pasaron muchos meses. Casi dos años. Y no se conoce una mínima acción tendiente a esclarecer los hechos por parte de la Fiscalía.

Defendiendo al Poder Político
Según trascendidos, la fiscal Silvia Maldonado, al ser consultada sobre este expediente, habría dicho que “no se va a meter en temas políticos”.
Una frase que, de ser efectivamente pronunciada, explicaría bastante del letargo de una causa judicial que involucra a funcionarios del gobierno del intendente Eduardo Accastello.
La verdad es que nadie le pide a Maldonado que haga de “opositora”. Tampoco que se postule a un cargo electivo, que salga a caminar con una bandera partidaria o que se convierta en una dirigente política.
Se le pide algo bastante más sencillo: que haga su trabajo.
Que investigue las denuncias que llegan a su despacho. También aquellas que involucran a funcionarios que están en el poder. Porque si la Justicia penal solamente funciona con los que no tienen poder, con los marginales, entonces deja de ser Justicia y empieza a parecer otra cosa.
