En la Argentina del ajuste eterno, donde al vecino común le cortan la luz por una boleta atrasada y al jubilado le cuentan las monedas para comprar medicamentos, siempre aparece un milagro administrativo. Un iluminado. Un desconocido que de golpe descubre la fórmula secreta para facturarle fortunas al Estado.
El Enigmático de la Semana no es un empresario reconocido. No tiene trayectoria. No tiene una empresa modelo. No recibio una herencia millonaria. No tiene antecedentes relevantes en mantenimiento de espacios verdes. Pero, misteriosamente, logró lo que miles de comerciantes honestos jamás consiguen: entrar al corazón del Estado y salir con casi 250 millones de pesos.
Sí. Casi un cuarto de billón de pesos.
Mientras tanto, vive en una vivienda precaria de Boulevard Río Segundo, en Ballesteros. Sus propios vecinos aseguran que siempre fue una persona humilde, sin patrimonio visible, lejos del perfil de alguien capaz de mover contratos millonarios con municipios y universidades públicas.
Pero en la Argentina de los amigos del poder, los números no tienen que cerrar. Lo único que tiene que cerrar es el vínculo político.
Porque este personaje, señalado por distintas fuentes como el presunto “presta nombre” de la ex concejal Verónica Vivó y de Jorge “Pampero” Barrera, pasó de un anonimato absoluto a facturarle al Estado cifras obscenas.

A la Municipalidad de Villa María le habria facturado $96.462.384 en apenas seis meses. Traducido al idioma de la calle: más de 16 millones de pesos por mes.
Y como si eso fuera poco, la Universidad Nacional de Villa María, que conduce Luis Negretti, también le abrió la billetera pública: otros $141.827.138,76 por tareas similares. Casi 12 millones mensuales.
La pregunta cae sola: ¿cómo hace un hombre sin antecedentes relevantes para convertirse de golpe en un proveedor estrella del Estado?
La respuesta también parece caer sola.
Porque detrás de estas historias – como ya lo dijimos- siempre aparecen los mismos nombres, los mismos apellidos de siempre, los mismos operadores y los mismos favores cruzados.
Verónica Vivó fue condenada en diciembre de 2023 a seis años de prisión por participación necesaria en una causa por delitos aberrantes. Jorge “Pampero” Barrera recibió una condena de 12 años por abuso sexual y permanece detenido en la cárcel de barrio Belgrano.
Sin embargo, el caso Vivó terminó convertido en una rareza judicial digna de estudio en cualquier faculdad del mundo. El Tribunal Superior de Justicia sostuvo que la condena no estaba firme. Resultado: excarcelación inmediata. No fue absuelta. No fue declarada inocente. Simplemente apareció misteriosamente una discusión técnica que frenó la ejecución de la pena.
Y casualidades de la política villamariense: el abogado defensor era Darío Vezzaro, ex Fiscal General de la Provincia de Córdoba. El mismo que consiguió en tiempo récord beneficios judiciales para otras figuras ligadas al poder político local; por caso, la liberacion de Alicia Peresutti y la intendenta Graciela Sanchez, en tiempo record y bajo fianza.

Pero lo más obsceno no es sólo la plata.
Lo obsceno es el mecanismo.
Porque el esquema se parece demasiado a viejas historias que ya aparecieron en expedientes judiciales. Cooperativas amigas. Contrataciones millonarias. Servicios difíciles de controlar. Facturación sideral. Y siempre el mismo rubro: mantenimiento de espacios verdes. El negocio perfecto. El pasto que se corta, plata que desaparece y nadie sabe exactamente quién hizo qué.
Incluso, para sostener semejante estructura, el Enigmático habría comprado dos tractores cortacésped valuados en alrededor de 30 mil dólares cada uno. Una inversión cercana a los 80 o 90 millones de pesos actuales. Todo para alguien que, hasta hace poco, no figuraba en el radar empresarial de nadie.
La política villamariense ya perfeccionó este sistema hace años: los verdaderos jugadores nunca aparecen. Los que firman son otros. Los que facturan son otros. Los que ponen la cara son otros. Y cuando explota el escándalo, siempre hay un perejil listo para sacrificar.
Mientras tanto, los vecinos siguen pagando tasas municipales impagables, la universidad pública pide austeridad y los ciudadanos hacen rifas para juntar fondos para hospitales, merenderos y escuelas.
Pero para algunos, la plata aparece rápido. Demasiado rápido.
En el próximo informe de Soy Villa Nueva revelaremos la identidad del Enigmático de la Semana y los vínculos políticos que lo conectan con el intendente Eduardo Accastello y el rector de la Universidad Nacional de Villa María, Luis Negretti.
Porque cuando la plata pública termina siempre en los mismos bolsillos, deja de ser casualidad y empieza a parecer un sistema.
