Mientras la discusión política local gira alrededor de contratos, internas y reacomodamientos de poder, un tema institucional vuelve a colarse en la agenda: la implementación de la Boleta Única de Papel en Villa María. Y quienes ahora levantan con fuerza esa bandera son los dirigentes libertarios Fabián Giacomelli y Julieta Ceballos.
La Boleta Única tuvo en las últimas elecciones legislativas nacionales un estreno que, más allá de las discusiones políticas inevitables, fue valorado positivamente tanto por el Gobierno nacional como por la Justicia Electoral. El sistema mostró rapidez en el escrutinio, menos conflictos vinculados al faltante de boletas y una reducción importante de costos operativos.
Pero además hay un punto central que explica por qué el tema genera incomodidad en algunos sectores tradicionales de la política: la Boleta Única reduce el peso de los aparatos partidarios en el proceso electoral.
Con este sistema, todas las fuerzas políticas aparecen en igualdad de condiciones dentro de una misma papeleta. Ya no existe el histórico mecanismo de reposición de boletas, ni la dependencia de fiscales distribuyendo papeletas durante toda la jornada. La oferta electoral queda garantizada desde el inicio hasta el final de la elección y el ciudadano puede elegir con mayor libertad.
También acelera notablemente el escrutinio. El recuento es más rápido, más simple y disminuye los márgenes de conflicto posteriores. En tiempos donde la política atraviesa una profunda crisis de credibilidad, no parece un dato menor.
En Villa María, el intendente Eduardo Accastello llegó a dar señales de avanzar en esa dirección. Hubo reuniones con distintos espacios políticos y durante meses trascendió que la implementación era prácticamente inminente. Una de las dirigentes que más impulsó públicamente el debate fue Nadia Brossard, quien planteó reiteradamente la necesidad de modernizar el sistema electoral local.
Sin embargo, con el paso de los meses, el entusiasmo oficial se fue diluyendo. Desde el Ejecutivo nunca hubo una definición contundente y el tema terminó entrando en una zona de silencio político difícil de explicar.
Ahora fueron los libertarios quienes volvieron a poner el asunto sobre la mesa.
“Boleta única!!!… ¿Qué pasa? ¿Por qué no? ¿Por qué se sigue demorando este tema?”, cuestionó Julieta Ceballos.
En la misma línea, Fabián Giacomelli apuntó directamente al Palacio Municipal: “Se necesita Boleta Única…Y el único que puede dar eso es el Señor intendente…y creo que va a decir que no”.
La discusión no es menor. La Boleta Única no sólo implica un cambio técnico. También modifica una lógica histórica de construcción de poder. Reduce estructuras, limita ventajas operativas de los oficialismos y pone a competir a todos dentro de una misma linea.
Tal vez allí esté la verdadera razón por la cual el debate avanza tan lento.
