La muerte inesperada de una joven que trabajaba en la Asistencia Pública de Villa María generó conmoción entre sus compañeros y puso nuevamente en foco las condiciones laborales del personal sanitario.
Trabajadoras del sector señalaron que el malestar es creciente y sostenido, marcado por sobrecarga horaria, salarios insuficientes y desgaste emocional. También advierten sobre la falta de recursos y la discontinuidad de programas de atención en un contexto de restricciones presupuestarias.
En los últimos días, enfermeras de la institución habían realizado reuniones internas para expresar su disconformidad con los haberes. Según datos aportados por el propio personal, una enfermera con matrícula percibe alrededor de $3.563 por hora en días hábiles y $4.276 en feriados, mientras que un técnico en emergentología cobra entre $3.433 y $4.120 según la jornada.
Compañeras de trabajo de la joven fallecida sostienen que el malestar no es reciente, sino acumulativo, atravesado por la falta de reconocimiento y la presión constante del sistema sanitario.
Si bien no se establecen relaciones directas entre los hechos, el caso volvió a instalar el debate sobre las condiciones en las que trabajan los equipos de salud y la necesidad de abordar su salud mental y laboral.
