Con las autoridades del Concejo Deliberante definidas para 2026, el oficialismo consolida su esquema institucional. Juan Pablo Inglese continuará como presidente del cuerpo, acompañado por Silvia Irusta como vicepresidenta primera y Pablo Perret como vicepresidente segundo. El próximo 1 de marzo, el intendente Eduardo Accastello abrirá el período de sesiones ordinarias en el recinto.
Sin embargo, el foco político se desplaza hacia la oposición. Actualmente, el Concejo cuenta con dos bloques: Manuel Sosa, de Uniendo Villa María, y el interbloque de Juntos por el Cambio integrado por Natalia Gonzáles y Evelyn Acevedo (PRO), Felipe Botta (UCR) y Pablo Perret (Frente Cívico). No obstante, todo indica que ese esquema podría fracturarse en las próximas semanas.
Según trascendidos políticos, el bloque de Juntos por el Cambio se dividiría. Por un lado quedarían Natalia Gonzáles y Evelyn Acevedo alineadas con Dario Capitani; por el otro, Felipe Botta y Pablo Perret conformarían un nuevo espacio con perfil diferenciado. La eventual ruptura no es menor: expone tensiones acumuladas en torno al posicionamiento político que el espacio adoptó en los últimos dos años.

El eje del debate interno tiene nombre propio: Dario Capitani. El ex candidato a intendente por la oposición quedó en el centro de las críticas tras su incorporación al gobierno provincial de Martín Llaryora, movimiento que lo acercó al oficialismo local.
En el Concejo, sus concejalas acompañaron iniciativas clave del Ejecutivo municipal, incluidas algunas de fuerte controversia, lo que debilitó el discurso opositor y alimentó cuestionamientos.
Desde el radicalismo sostienen que el oficialismo tendría un techo electoral cercano al 30% y que el desafío es interpelar al electorado crítico restante. En esa lectura, la falta de diferenciación clara habría diluido la identidad opositora y generado desconcierto en el votante. La posible escisión del bloque buscaría, en ese marco, recuperar un perfil más nítido.
De concretarse la fragmentación, el impacto político recaería directamente sobre Darío Capitani, cuya conducción quedaría cuestionada por la pérdida de cohesión interna. En un año que comenzará con la apertura de sesiones y con la agenda legislativa en marcha, la oposición enfrentará el desafío de redefinir su identidad y liderazgo en un escenario donde la coherencia política aparece como un activo decisivo de cara al electorado.
