El concejal y candidato Manuel Sosa busca consolidar su proyección política en Villa María a partir de un armado que prescinde de una identidad ideológica definida y se apoya en una estrategia marcadamente pragmática: abrazarse con todos, sin importar trayectorias, pertenencias ni contradicciones.
En ese esquema aparece la figura de su tío, Javier Sosa, histórico dirigente de origen peronista y principal operador del espacio. Con una extensa carrera en el Estado —que incluyó cargos durante distintas gestiones justicialistas y un paso final por el ERSeP bajo el gobierno de José Manuel de la Sota—, volvió a escena como articulador político y vocero informal del proyecto.
En los últimos meses, Javier Sosa ganó visibilidad a través de videos en redes sociales con fuertes críticas al intendente Eduardo Accastello y a la legisladora Verónica Navarro, como ideologos del ex Enninder.
A ello se sumó una denuncia de alto impacto contra la Cooperativa de Agua y Cloacas “15 de Mayo”, que derivó en allanamientos ordenados por la Justicia Federal. La fiscal María Schianni dispuso procedimientos en la sede de la entidad y en ocho domicilios de directivos.
Más allá del discurso confrontativo, el armado político que rodea a Manuel Sosa expone una lógica de alianzas cambiantes. Según pudo saber Soy Villa Nueva, desde su entorno avanzaron en contactos con Luis Juez para intentar construir un frente opositor en Villa María con su aval.
Lejos de un respaldo automático, Juez consultó a sus referentes locales para evaluar el recorrido del espacio. En ese proceso quedó al margen el concejal Pablo Perret, marcando que el acercamiento no respetó las referencias orgánicas del Frente Cívico en la ciudad.
La información que recibió Juez fue contundente: el mismo sector que ahora buscaba su aval había apoyado a Natalia de la Sota en la última elección legislativa, mantiene vínculos con Nora Bedano y Martín Gill, para quien trabajó Manuel Sosa durante la campaña a intendente del ex subsecretario de Obras Públicas del gobierno de Alberto Fernández, y al mismo tiempo había intentado acercarse sin éxito a La libertad Avanza.
Incluso trascendió que Sosa contactó por intermedios al diputado Gabriel Bornoroni para ofrecerse como referente libertario en Villa María y proponer la apertura de un local partidario en el mismo espacio donde funcionaba Uniendo Villa María, sobre calle Hipólito Yrigoyen.
Con estos antecedentes, Luis Juez optó por derivar el diálogo hacia los legisladores Walter Nostrala y Daniel Juez, evitando un contacto directo.
El recorrido deja en evidencia el corazón del proyecto político de Manuel Sosa: una candidatura sostenida por operadores experimentados, pero sin anclaje ideológico claro, donde la transversalidad se transforma en oportunismo político y las alianzas responden más a la conveniencia personal que a una visión de ciudad.

En las elecciones locales el elector siempre optó por la calificación personal del candidato antes que su identificación política. Ni Sabattini pudo ir contra esa premisa. Hay datos y ejemplos que así lo indican en la historia de Villa María y en general de todo el país. Por eso pienso que se evaluarán antecedentes y capacidades de cada candidato para definir el voto.
Discúlpeme Sr. Jorge Valinotto, los antecedentes de Sosa en cuanto alianzas son contradictorios. Un día milita junto a Natalia De La Sota que es filo kirchnerista, yal otro, busca ser el referente libertario en Villa María. Rodeado de Costa, Gill y Bedano. No hay que confundir a la gente.