Sin la pauta oficial, ¿Cuántos medios podrían sostenerse en Villa María? La pregunta incomoda, pero necesaria, surge al revisar los datos que exhibe la plataforma Datos Abiertos: desde su regreso a la intendencia, Eduardo Accastello destinó más de $135 millones en concepto de pauta oficial a solo dos medios locales, de prensa papel: El Diario del Centro del País y Puntal Villa María.
No se trata solo de la millonaria suma que sostiene buena parte del entramado mediático local, sino también de los múltiples vínculos entre comunicadores y el propio municipio. Muchos periodistas que integran esos medios también figuran como facturantes de la Municipalidad, un esquema que pone en jaque la independencia informativa y termina imponiendo una censura encubierta sobre los mismos vecinos que, con sus impuestos, financian esos pagos.
Porque conviene recordarlo: la pauta oficial no sale del bolsillo de Accastello. Es dinero público. El intedente es generoso con plata ajena, la suya ni se toca.
Los números son claros y duros. En 2024, la Cooperativa Comunicar Ltda., editora de El Diario del Centro del País, recibió $38.008.680, distribuidos entre $15.069.880 en el primer semestre y $22.938.800 en el segundo. En lo que va de 2025, el mismo medio ya percibió $66.780.000, alcanzando un total de $104.788.680 en poco más de un año.
Por su parte, Informar S.A., empresa que edita Puntal Villa María, recibió $12.692.800 durante 2024 (divididos entre $5.342.800 en el primer semestre y $7.350.000 en el segundo) y $18.401.100 en 2025, acumulando $31.093.900.
En conjunto, ambos medios suman $135.882.580 en pauta oficial desde el retorno de Accastello al municipio.
Sin embargo, a diferencia del caso de Ignacio Tagni en Villa Nueva —donde nada se sabe sobre el destino de los casi $20 millones presupuestados en pauta oficial, ni a qué medios o comunicadores se les otorgan—, la Municipalidad de Villa María publica estos datos en su portal de Datos Abiertos, lo que al menos permite conocer el destino de los fondos públicos, aunque los montos despierten más de una sospecha.
La transparencia, sin embargo, no alcanza para justificar semejante gasto. La cifra final obliga a preguntarse: ¿qué libertad de prensa puede existir cuando el poder político financia —con dinero de todos— a quienes deberían fiscalizarlo?

No todo ese dinero va a los medios. Un porcentaje Retorna para Ali Baba