Maximiliano Romero salió a denunciar que al Tribunal de Cuentas le sacaron a la única colaboradora que tenía y presentó la decisión como un ataque al control de los fondos públicos. El argumento suena impecable. El problema aparece cuando uno mira un poco más allá del video.
La persona a la que Romero no menciona es Lucía Sosa, quien se desempeñaba como colaboradora del tribuno opositor. Y acá aparece un dato político bastante incómodo: Lucía Sosa es prima del concejal Manuel Sosa e hija de Javier Sosa, justamente uno de los dirigentes que suele cuestionar públicamente el nepotismo ajeno.

Según fuentes del propio Tribunal de Cuentas consultadas para esta nota, tanto Romero como Sosa concurrirían al organismo, permanecerían allí durante períodos breves y formularían cuestionamientos a expedientes y gastos, para luego retirarse. Las mismas fuentes sostienen que el funcionamiento del cuerpo opositor no se caracterizaría precisamente por una presencia permanente. Se trata de una versión que debería ser contrastada con los registros oficiales de asistencia y actuaciones.
Y hay otro detalle que tampoco aparece en el video. Romero percibe alrededor de $4.1 millones mensuales, según la información disponible, mientras que respecto de Lucía Sosa se mencionó un ingreso cercano a la mitad. Este último monto no pudo ser confirmado con exactitud: consultada específicamente sobre cuánto percibía, la propia Sosa decidio en reiteradas ocasiones no informar la cifra.
Lo llamativo es: ¿por qué denunciar el supuesto ataque al control sin explicar quién era la colaboradora apartada y qué vínculo familiar tenía con Manuel y Javier Sosa. Especialmente con el concejal que, casualmente, suele hablar de nepotismo?
Si realmente el control es la bandera, que sea para todos. Que se publiquen asistencias, tareas realizadas, expedientes analizados, horas trabajadas y remuneraciones. Todo. Sin excepciones y sin parientes escondidos debajo de la alfombra. Porque el control republicano no puede convertirse en una excusa para hacer política barata mientras todos de una misma familia cobran dinero público.
Cuando alguien se dedica a señalar nepotismo en los demás, conviene revisar primero el espejo.
