La concejal del PRO, Natalia González, volvió a estar en el centro de la controversia luego de que se viralizara en redes sociales una imagen que la muestra estacionando en un espacio reservado para personas con discapacidad. El hecho, ocurrido el pasado 1 de noviembre, fue informado por Soy Villa Nueva y generó un fuerte repudio entre los vecinos, quienes denuncian una clara falta de equidad en la aplicación de las normas de tránsito.
La indignación no solo apunta contra la edil, sino también contra las autoridades locales referenciadas en el intendente Eduardo Accastello y la titular de Seguridad Ciudadana, Guadalupe Vázquez, quienes, no tomaron ninguna medida sancionatoria contra González. Esta omisión contrasta con casos recientes en los que ciudadanos comunes fueron multados con severidad por faltas similares.

Una vecina de Villa María compartió su experiencia con este medio, relatando que en una situación idéntica a la de González fue sancionada con una multa de 60 mil pesos a principios de año. “¿Por qué no se mide con la misma vara a todos? Ellos son los primeros en exigirnos cumplir la ley, pero cuando se trata de un funcionario, se hacen los distraídos”, expresó visiblemente molesta.
La indignación aumentó luego de que el gobierno municipal denunciara recientemente a un conductor de un Ford Falcón por una infracción de tránsito, lo que, según los vecinos, evidencia un doble estándar. “Es un claro ejemplo de privilegio e impunidad. Mientras los ciudadanos comunes sufrimos multas exorbitantes, a los políticos los protegen”, añadió otra vecina.
El silencio de la concejal González y de las autoridades municipales hasta el momento no ha hecho más que avivar las críticas en redes sociales.

El caso plantea preguntas urgentes: ¿qué tipo de ejemplo están dando los funcionarios públicos locales? Y, sobre todo, ¿qué confianza puede tener la ciudadanía en un gobierno que parece aplicar la ley según el apellido o el cargo? La sociedad exige respuestas y, más aún, acciones concretas que terminen con los privilegios y la impunidad en Villa María.
Mientras tanto, el repudio crece y las redes sociales siguen siendo el escenario donde los vecinos hacen oír su voz ante una clase política que parece estar cada vez más desconectada de los valores de equidad y justicia que debería representar