Aprovechando la ausencia del intendente Eduardo Accastello, su obediente secretario de Gobierno, Marcos Bovo, salió a cuestionar a Nación por el recorte de medicamentos. Tiene razón en algo: cuando faltan remedios, los que pagan las consecuencias son los vecinos. El problema es que el discurso pierde autoridad cuando quien señala las falencias ajenas evita mirar las propias.
Medios locales informaron que enfermeros municipales contratados bajo la modalidad de facturación cobraban $700.000 brutos y $553.000 de bolsillo. Soy Villa Nueva publicó, además, el caso de una enfermera matriculada que percibía $3.563 por hora en días hábiles y $4.276 en feriados.
Como referencia, el convenio privado de Sanidad fijó para octubre un básico de $1.310.536,19 para enfermeros de piso o consultorios, más $80.000 no remunerativos. Son regímenes distintos, pero la diferencia exige explicaciones sobre los salarios y las condiciones laborales del personal municipal.
Otro dato curioso, es que los medios locales que reprodujeron las críticas de Bovo a Nación, no le realizaron preguntas sobre la precariedad en el sistema sanitario de Villa María.
