Ayer, desde Soy Villa Nueva, dábamos a conocer que Gustavo Orellano y sus perros quedaron nuevamente en situación de calle tras el vencimiento del alquiler que era costeado por la Municipalidad de Villa Nueva.
Según relató el propio Gustavo, el 30 de abril el propietario de la vivienda le avisó, con apenas un día de anticipación, que el contrato vencía y debía retirar sus pertenencias. Al día siguiente, la casa ya tenía candado. Quedó afuera.

Tras la publicación de este medio, una mujer que se presentó como asistente social del municipio comentó que Gustavo ya tenía un nuevo hogar y que no permanecía en la calle. Varios vecinos comenzaron a consultarle dónde podían acercarle colaboraciones. Pero la respuesta nunca llegó. Horas después, el comentario fue eliminado.
La realidad es otra: Gustavo todavía no consiguió una vivienda. El principal obstáculo sigue siendo el mismo. Necesita un alquiler económico y que le permitan vivir con sus perros.
En redes sociales, muchos vecinos apuntaron contra el área de Desarrollo Social y cuestionaron la tarea de David Ruiz, al considerar que se trata de una situación que debería haber sido resuelta desde esa dependencia.
No es la primera vez que el área queda en el centro de las críticas. En junio del año pasado, Ruiz protagonizó un fuerte conflicto durante el desalojo de una mujer y sus ocho hijos en el ex matadero. Un caso social que requería diálogo y contención terminó judicializado. Y el costo político para el gobierno municipal fue evidente.
