El peronismo tiene una particularidad: sus fechas históricas no son solamente una oportunidad para mirar hacia atrás. También suelen convertirse en una plataforma para discutir el presente y, sobre todo, para intentar construir el futuro. En Villa Nueva, el Día de la Lealtad tuvo ese doble significado. La conmemoración reunió a militantes, compañeros y referentes territoriales, pero también funcionó como escenario para el lanzamiento de Primero Villa Nueva, el espacio que encabeza Valentín Alaniz.
La jornada comenzó con las palabras de Stella Cittadini y continuó con un mensaje de Héctor Lobo, en un encuentro que combinó la memoria política del peronismo con una señal de organización hacia adelante. La música en vivo, con la participación de distintos artistas locales, aportó el marco cultural a una convocatoria atravesada por la identidad, la historia y el compromiso con el futuro de la ciudad.
Pero el centro político del encuentro estuvo en el discurso de Alaniz. Su planteo fue concreto: Villa Nueva necesita vecinos dispuestos a abandonar el lugar de espectadores y asumir un papel activo en las decisiones que definirán el rumbo de la comunidad. No se trata, en esa perspectiva, de limitar la política a una discusión entre dirigentes, sino de recuperar la participación y convertirla en una herramienta para transformar la realidad.

“No queremos que otros escriban el destino de nuestra ciudad. Queremos ser protagonistas de nuestra propia historia, organizarnos y construir el futuro de Villa Nueva entre todos”, fue una de las ideas centrales de su intervención.
La frase contiene una definición que excede la evocación de una fecha histórica. Ser protagonistas supone disputar la capacidad de decidir, construir una organización con presencia territorial y reunir voluntades alrededor de un proyecto propio. En ese sentido, el lanzamiento de Primero Villa Nueva busca instalar una referencia política que no se agote en el acto conmemorativo, sino que tenga vocación de intervenir en los debates sobre el presente y el futuro de la ciudad.
Alaniz también puso el acento en una cuestión fundamental para cualquier construcción política: ningún proyecto de transformación puede sostenerse exclusivamente sobre una figura individual. La organización, la participación de los compañeros y la capacidad de incorporar a distintos sectores de la comunidad aparecen como condiciones necesarias para convertir una convocatoria en una alternativa con posibilidades concretas.
La referencia al escenario nacional completó el mensaje. Frente a los desafíos actuales, Alaniz reivindicó las banderas históricas del peronismo: el trabajo, la producción, la justicia social y la comunidad organizada. Se trata de principios que, más allá de su peso simbólico, obligan a pensar qué respuestas puede ofrecer la política frente a las necesidades de la sociedad.
El cierre dejó una convocatoria a profundizar la organización y asumir la responsabilidad de construir una alternativa para la ciudad.
