El concejal Manuel “Manu” Sosa lanzó su candidatura a intendente de Villa María con un acto en el Jockey Club que, según estimaciones, reunió a unas 250 personas. Con la mira puesta en 2027, presentó cinco ejes de gestión y cuestionó al gobierno municipal.
Pero la campaña arranca con una contradicción difícil de disimular: Sosa reside en Villa Nueva y, al mismo tiempo, cobra como concejal por representar a los vecinos de Villa María. Ahora pretende conducir una ciudad en la que no vive. Una cuestión que merece una explicación más allá de los eslóganes electorales.
Su construcción política tampoco empieza de cero. Sosa forma parte de una facción peronista vinculada a su entorno familiar, en la que participan su padre, su tío, y Raúl Costa. Ese sector supo militar junto al ex intendente Martín Gill y a Natalia De la Sota. También buscó acercamientos con La Libertad Avanza y el juecismo, aunque sin éxito.
Entre recorridos por distintos espacios y nuevas aspiraciones, Sosa busca ahora instalarse como una alternativa nueva para 2027. Por ahora, el lanzamiento dejó una certeza: quiere gobernar Villa María, aunque su residencia esté del otro lado de la frontera municipal.
