Hay una vieja práctica del menemismo: cuando un dirigente empezaba a acumular demasiado poder, aparecía otro al lado para disputarle el espacio.
El gobernador Martín Llaryora parece repetir esa premisa.
Según una fuente del Gobierno provincial, la aparición de Martín Gill junto a la ex intendenta Nora Bedano habría sido consensuada con Llaryora. Primero, Gill sorprendió, sin ser funcionario, se sentó en el palco. Después llegó un video en clave política, donde se mostró con el lenguaje propio de quien vuelve a escena como candidato.
En el Panal no estarían demasiado conformes con determinadas operaciones que se las atribuyen al accastellismo para enviarle mensajes al gobernador.
Después de la reunión entre Llaryora y Natalia De la Sota, comenzaron a circular versiones sobre un eventual movimiento de Eduardo Accastello: desplazado del tablero, podría intentar una candidatura a gobernador con un eventual guiño de Juan Schiaretti.
En el entorno de Llaryora, sin embargo, sostienen otra cosa: la relación entre Schiaretti y Llaryora es óptima y nunca atravesó un episodio que pusiera en riesgo esa sociedad política.
Y Accastello tiene, además, un frente judicial abierto. La Cámara Federal de Córdoba revocó recientemente el sobreseimiento de Fernando Boldú y ordenó profundizar la investigación por los US$290.000 hallados en una caja de seguridad de CBI. La caja figuraba a nombre de Boldú y Accastello estaba autorizado a operar sobre ella. Verónica Navarro también aparece mencionada en el expediente.
En Córdoba, donde la relación entre poder político y Justicia es difusa, el margen de maniobra de Accastello es limitado.
Mientras Accastello creia que su liderazgo era indiscutido, Gill se sentó en el palco, cerca de Llaryora.
Foto: Radio Aguila
