En política, como en la guerra, el primer error suele ser enamorarse del propio diagnóstico. En el ambito siempre movedizo de la politica villanovense, el entorno del ex intendente Natalio Graglia parece haber decidido que el 1 de mayo será algo más que una fecha simbólica: aspiran a convertirla en el punto de largada de una reconstrucción personalista, con aroma a revancha y pretensión de regreso.
La hipótesis que circula en el campamento de Graglia es, en apariencia, sencilla. Sostienen que el actual intendente, Ignacio Tagni, exhibe fragilidad estructural por falta de politica. Le asignan un “núcleo duro” exiguo —1.488 votos—, cifra derivada de una lectura lineal de las últimas legislativas. Es, en términos estrictos, una interpretación cómoda. Demasiado.
Porque la política real —la que incomoda— no suele ser tan dócil a la aritmética. Las elecciones legislativas son, muchas veces, un laboratorio de expresión del humor social de un determinado momento; las ejecutivas, en cambio, son un examen de poder. Y en ese examen, los oficialismos, aun con desgaste, disponen de herramientas que no figuran en las planillas de cálculo.
Los militantes de Graglia también se aferran a un argumento identitario: “Natalio no es Franco”. Traducción: no es un improvisado, sino un dirigente con antecedentes concretos, entre ellos, haber derrotado a Tagni en dos oportunidades. Sin embargo, la política —otra vez— es dinámica. El Tagni de hoy no es el de ayer. Ni el contexto es el mismo. Ni los electores son exactamente los mismos.

A favor del ex intendente juega, sin dudas, una construcción silenciosa que se reivindica eficaz: el trabajo territorial del CIAC Villa Nueva, coordinado por Celeste Scarafia, donde la resolución de demandas cotidianas funciona como capital político diferido. Le da territorialidad.
Pero el problema de Graglia no está sólo afuera. Está, sobre todo, adentro.
El peronismo villanovense dejó de ser unipersonal. Ya no hay dueño.
Allí aparece el espacio de Marcelo Frossasco, que asoma con el concejal Angelo Valenzano en la línea de largada. Un dirigente joven, con ambición, que no necesariamente está dispuesto a resignar protagonismo en nombre de la nostalgia.
También gravita Valentín Alaniz, ex candidato a intendente, tercero en la última elección, hoy alineado con Natalia De la Sota. Alaniz aporta algo que en política cotiza bien alto: buena imagen. Y, sobre todo, ausencia de pasado pesado.
En ese ecosistema, se mueve con sigilo Adriana Allasia, actual tribuno de cuentas, con doble anclaje: su vínculo matrimonial con el ex intendente Guillermo Cavagnero y la cercanía con el intendente de Villa María, Eduardo Accastello. Una terminal política que observa, mide y espera.
Y, como si el menú no fuera suficiente, sobrevuela la posibilidad de una expresión más artesanal pero no desdeñable: Rodolfo Soberbio, junto a Olga Vivas, exponentes de un peronismo de cercanía, de favores concedidos y memoria barrial. Ese capital invisible que no siempre se traduce en encuestas, aparece el día de la elección.
Entonces, no es si Graglia quiere volver. Eso está claro. La pregunta relevante es si puede ordenar lo que antes conducía sin discusión.
A esto se suma un dato incómodo: el desgaste. Durante su gestión, el ex intendente quedó salpicado por denuncias de presunta corrupción que, aunque no hayan sido plenamente resueltas por la Justicia, permanecen en la memoria selectiva del electorado. En política, los expedientes pueden dormir; pero los recuerdos, no tanto.
Del otro lado, Tagni no es invulnerable. Pero tampoco es aquel dirigente al que se le ganaba con inercia. Aprendió —o al menos eso sugieren sus movimientos— que gobernar es también administrar debilidades. Y, en ese aprendizaje, podría estar su principal fortaleza.
Villa Nueva, en definitiva, se encamina hacia un escenario de fragmentación peronista y con un oficialismo expectante. Un tablero donde nadie tiene la partida asegurada.
El 1 de mayo será, en todo caso, una foto. El problema para Graglia será que la película —es larga, compleja y con multiples actores — y recién empieza.
