La auditoría sobre la escandalosa gestión de Martín Gill ya está en manos del fiscal René Bosio. Los números son devastadores: un déficit patrimonial de más de 5.500 millones de pesos, cheques diferidos por 1.450 millones, deudas con proveedores por encima de los 3.000 millones y demandas judiciales que alcanzan los 3.800 millones. Pero, a pesar de la gravedad de estos datos, el fiscal no ha tomado una sola medida procesal en 60 días.
El silencio de Bosio contrasta con la celeridad que la Justicia demuestra cuando se trata de ciudadanos marginales. En Villa María, la balanza judicial parece inclinarse según el peso del poder político y económico. Si los responsables de semejante desfalco fueran comerciantes o trabajadores, la maquinaria judicial ya habría actuado con rapidez y contundencia. Pero cuando el acusado es un politico con cargo en el gobierno provincial, todo parece entrar en un limbo de conveniencia.

El escándalo no termina ahí. El 19 de marzo de 2023, Lourdes Astudillo denunció por violencia de género a Martín Gill, relatando que el ex intendente y actual funcionario provincial la indujo a practicarse un aborto. La fiscal Juliana Companys instruyo muy profesionalmente la causa y la elevó a juicio, pero el proceso sigue sin fecha ni avances concretos. Un caso que, en cualquier otra situación, hubiese tenido otro desenlace judicial.
La impunidad en Villa María es un hecho preocupante. Mientras las causas contra quienes detentan el poder político se empolvan en los despachos judiciales, la ciudadanía asiste, una vez más, a la confirmación de que la justicia no es para todos. La auditoría de Gill es un informe lapidario que podría derivar en graves imputaciones. No solo de Gill, sino de ex funcionarios de su gobierno. Pero el fiscal Bosio sigue sin mover el expediente. La pregunta es inevitable: ¿Es ineficacia o complicidad?
El pueblo de Villa María no merece una justicia que solo actúa cuando le conviene. La auditoría está sobre la mesa y las denuncias están hechas. Lo que falta es una Justicia que de verdad haga su trabajo.