El intendente de Villa María, Eduardo Accastello, inició su mandato con una pátina de transparencia en la gestión municipal, impulsando una auditoría sobre la administración de su antecesor, Martín Gill, y elevándola a la justicia. Actualmente, la investigación está en manos del fiscal René Bosio, quien hasta el momento no ha informado avances procesales al respecto.
Sin embargo, en los últimos diez meses, Accastello no ha publicado en el portal de datos abiertos el listado de compras y contrataciones de la Municipalidad de Villa María. La falta de acceso a esta información compromete los principios de transparencia y rendición de cuentas.
A esto se suma la pasividad de la oposición. Juntos por el Cambio, fuerza conducida en la ciudad por Darío Capitani, hoy secretario de Turismo de la Provincia, tampoco ha indagado sobre esta omisión.

En contraste, el edil Manuel Sosa y el tribuno de Cuentas Maximiliano Romero realizaron objeciones sobre el acceso a la información pública. No obstante, evitaron pronunciarse sobre el resultado de la auditoría a la gestión de Gill y no se alinearon a la estrategia judicial impulsada por Accastello.
Desde el oficialismo, en off the record, señalan que Sosa y Romero, referentes del Partido Villamariense, colaboraron con la gestión de Gill. Además, recuerdan que en 2019 esa agrupación fue parte de la alianza que impulsó la candidatura de Gill y que Raúl Costa, mentor político de Sosa, fue jefe de campaña del ex intendente. También afirman que Gill le habría concedido al Partido Villamariense la administración del estacionamiento de motos durante el Festival de Peñas.
Lo cierto es que la información sobre compras y contrataciones sigue sin publicarse, debilitando la transparencia del gobierno municipal y exponiendo el silencio de quienes deberían ejercer un rol de control.

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