El 25 de junio de 2023 marcó un punto de inflexión en la política villanovense. Tras 24 años de hegemonía ininterrumpida, el peronismo local sufrió un revés electoral contundente. Ignacio Tagni, sin ser un candidato descollante y con antecedentes de dos derrotas consecutivas, logró imponerse con el 50% de los votos, superando por 19 puntos a Franco Graglia, quien apenas alcanzó el 31% pese a una campaña descomunal y multimillonaria. La derrota fue aún más significativa considerando que Graglia contó con el respaldo del propio candidato a gobernador del oficialismo, Martín Llaryora, quien participó en su fastuosa caravana electoral.

Otro dato llamativo de aquella elección fue el tercer lugar obtenido por Valentín Alaniz, un joven prácticamente desconocido en el escenario político local. Su desempeño demostró el descontento de los votantes no solo contra el candidato oficialista, sino contra todo un sistema de poder desgastado.
Corrupción, impunidad y hartazgo
La derrota de los Graglia no fue solo una cuestión electoral; fue la manifestación de un hartazgo generalizado en la ciudadanía. Actitudes infantiles en el ejercicio del poder y un esquema de corrupción palpable marcaron el fin de un ciclo. Funcionarios que ingresaron a la gestión municipal en condiciones de pobreza extrema, súbitamente se convirtieron en nuevos millonarios, propietarios de viviendas, automóviles y motocicletas de alto valor, en una ciudad que aún conserva la idiosincrasia de un pueblo grande, donde todos se conocen.
El ejercicio del poder bajo los Graglia se caracterizó por la persecución a quienes osaran manifestar una postura contraria. La justicia local, en muchos casos cómplice de este modelo, fue utilizada como herramienta de disciplinamiento. Uno de los episodios más emblemáticos fue el de la proteccionista Anna Guardia, quien publicó un video en redes sociales reclamando mayor atención a la problemática animal en la ciudad. La respuesta del poder fue un allanamiento en su contra, ordenado por la fiscal Silvia Maldonado, esposa del rector de la Universidad Nacional de Villa María, Luis Negretti. Donde Guardia fue acusada de realizar pintadas contra Graglia, pese a que en el operativo no se secuestró evidencia alguna en su contra. Como consecuencia, perdió su trabajo y quedó con una docena de perros a la deriva, sin sustento económico.

Otro episodio grotesco y sintomático del abuso de poder fue cuando Natalio Graglia decidió, como muestra de autoridad, secuestrar un caballo y encerrarlo en el patio de la Municipalidad durante casi una semana. El animal soportó temperaturas de 40 grados sin sombra ni agua adecuada, solo porque su dueño, un proteccionista, había criticado la gestión en redes sociales. La fiscal Maldonado, en ese caso, resolvió que “no había delito”, minimizando lo que claramente constituía maltrato animal.
Un retiro con premio y el poder en las sombras
Tras su derrota electoral, Natalio Graglia no quedó marginado de la política. Lejos de eso, fue premiado con el cargo de Subsecretario de Municipios, dentro del Ministerio de Gobierno a cargo de Manuel Calvo. Desde allí, continuó tejiendo redes de influencia, asegurando la permanencia de sus leales en distintos organismos provinciales y locales, incluyendo la Cooperativa de Agua y la Comisión de Bomberos Voluntarios.

En su partida a Córdoba, Graglia se llevó consigo a varios de sus alfiles, entre ellos la ex tribuno de cuentas municipal Romina Libecio y su hermano Franco Graglia, ambos imputados por la justicia local por violar restricciones sanitarias en plena pandemia. A diferencia de otros cordobeses que fueron elevados a juicio y condenados por situaciones similares, su causa duerme en un despacho judicial, reflejando una vez más los privilegios del poder.
Otro de sus protegidos es Mauro Bizarri, ex concejal y dirigente de los bomberos voluntarios, quien ahora vive en Córdoba pero sigue ejerciendo un rol de influencia en Villa Nueva. Además, Bizarri ha incursionado en el periodismo a través del portal Info-Novense, donde sus publicaciones, lejos de un ejercicio riguroso e imparcial de la profesión, se enfocan exclusivamente en cuestionar a Tagni mientras omite cualquier crítica a su jefe político, evidenciando un claro conflicto de intereses.
La sombra de un modelo en retirada
La caída del gobierno de Graglia en Villa Nueva no significó su desaparición. Aunque derrotados en las urnas, sus principales referentes continúan operando desde distintos espacios de poder.
Sin embargo, la elección de 2023 dejó un mensaje claro: los vecinos de Villa Nueva decidieron poner fin a un modelo político basado en el abuso de poder, la impunidad y el enriquecimiento personal. Solo resta por ver si Ignacio Tagni y su gestión logran responder a las expectativas de cambio que llevaron a su victoria, o si los Graglia encontrarán la forma de reinventarse y recuperar el terreno perdido. Ampliaremos…