Villa Nueva enfrenta una preocupante falta de transparencia en el manejo de los fondos públicos. Aunque muchos vecinos creen que la actual gestión encabezada por Ignacio Tagni impulso denuncias por presuntos hechos de corrupción contra la administración anterior, lo cierto es que, en sus 12 años como opositor, el actual intendente solo realizó un pedido de investigación en la Fiscalía de Instrucción de Tercer Turno, a cargo de René Bosio.

Dicha denuncia, en 2022, apuntaba a la ex Secretaria de Economía y Finanzas, Vanesa Ciarroca por la contratación de la empresa de coaching de su amiga Luciana Montuori, por una suma de 19 millones de pesos. Sin embargo, Tagni y su equipo, incluida su actual pareja y Secretaria General del municipio, Justina Pucci, optaron por no constituirse como querellantes, lo que llevó a que la causa no prosperara. Al final, nadie rindió cuentas ni devolvió un solo peso.
Sin embargo, al asumir el poder, Tagni no solo dejó de lado la exigencia de rendición de cuentas hacia la gestión anterior, sino que también evitó implementar mecanismos de transparencia en su propia administración.
Actualmente, los villanovenses desconocen el destino preciso del dinero público, lo que genera una preocupación válida sobre posibles perjuicios económicos para los contribuyentes. La información sobre contrataciones oficiales se limita a categorizar el tipo de procedimiento (licitación pública o privada, compra directa), describir el objeto de la adquisición y proyectar un valor estimado. Sin embargo, no se brindan detalles sobre el proceso de adjudicación ni sobre el monto final efectivamente desembolsado, lo que abre la puerta a la opacidad y posibles irregularidades.
En el caso de las contrataciones directas, como las de artistas para eventos municipales en el Parque Hipolito Yrigoyen, ni siquiera se publican los montos en el Boletín Oficial, lo que dificulta la fiscalización ciudadana y allana el camino para prácticas poco transparentes.
Este “agujero negro” en las cuentas del municipio permite que situaciones como el sobreprecio o el tráfico de influencias pasen inadvertidas. A pesar de que este medio ha señalado reiteradamente estas falencias, el gobierno municipal sigue sin tomar medidas concretas para revertir la situación.

Como dato preocupante, en lo que va del 2025, la gestión de Tagni no ha publicado un solo Boletín Oficial, incumpliendo un compromiso de transparencia que él mismo reclamaba a la administración anterior de Natalio Graglia.
Si el gobierno municipal realmente busca diferenciarse de sus predecesores y combatir la corrupción, debería empezar por transparentar las cuentas públicas de su administración y garantizar que cada peso del presupuesto sea destinado de manera clara y eficiente.