Desde el espacio Uniendo Villa María, que lidera el concejal Manuel Sosa, denunciaron una maniobra mediática en contra del tribuno de Cuentas de la oposición, Maximiliano Romero. Según señalaron, la operación habría sido financiada con recursos municipales y ejecutada a través del portal Villa María Ya, propiedad de Germán Riccetti y Alexis Rinero, con el objetivo de desprestigiar al funcionario opositor.
La controversia se desató tras la publicación de la nota titulada “Insensibles: el tribuno de Sosa no aprobó el aporte económico a la familia de Los Chaleses”, donde se acusaba a Romero de impedir la asistencia económica a una familia en situación de vulnerabilidad. El tribuno negó categóricamente la acusación y afirmó que se trató de una campaña de difamación impulsada por el intendente Eduardo Accastello y respaldada con fondos de la pauta oficial.
La pauta oficial como herramienta de disciplinamiento
Lejos de ser un hecho aislado, la denuncia de Romero expone una práctica recurrente en la gestión accastellista: la utilización de medios alineados con el oficialismo para atacar a opositores y construir un relato conveniente. “Es lamentable que un medio recurra a la mentira para engañar a la sociedad, y aún más grave que utilicen la tragedia de dos vecinos para hacer operaciones políticas”, señaló Romero, quien también cuestionó la falta de transparencia en el reparto de fondos públicos a medios de comunicación.

“Lo que realmente les molesta a Accastello y a Villa María Ya es que la gente sepa cuánta plata reciben por pauta oficial. Por eso atacan. Por eso mienten”, afirmó.
Más allá del contenido de la nota, lo que resulta llamativo es la rápida reacción del Ejecutivo municipal. Funcionarios de la gestión accastellista replicaron la publicación en cadena, evidenciando una estrategia coordinada para amplificar el impacto de la acusación. Este alineamiento no hace más que reforzar la hipótesis de que la nota responde a una directriz política y no a un ejercicio genuino de periodismo.
Silenciar voces críticas, una estrategia conocida de Accastello
Las declaraciones de Romero no solo desmienten la acusación en su contra, sino que también denuncian una forma de hacer política que pone en jaque la libertad de expresión y el debate democrático en Villa María. “No me van a callar. Voy a seguir firme para que la ciudad crezca y jamás seré cómplice de políticos corruptos que buscan empobrecer a nuestra gente”, aseguró el tribuno de Cuentas.
Si algo quedó claro tras esta operación, es que la transparencia y el control sobre el manejo de los recursos públicos siguen siendo temas incómodos para el oficialismo. Y cuando los medios se convierten en voceros del poder en lugar de fiscalizarlo, la democracia se resiente.