Los inicios de la gestión del intendente Natalio Graglia, se caracterizo por ser dinámica pero le deja a su sucesor, Ignacio Tagni, una ciudad que parece haber sido detenida en el tiempo. Graglia era reconocido por sus excesos y falta de transparencia en la gestión pero también por su labor en la construcción de una ciudad ordenada, tras sufrir una aplastante derrota electoral en junio pasado junto a su hermano Franco, su gobierno experimento un giro negativo.

Puso la gestión local en pausa después de las fallidas elecciones municipales y dejó a la ciudad sumida en problemas crecientes en todas las áreas de su gobierno. Debemos aclarar que los ingresos de los funcionarios nunca se pausaron.

Lugares emblemáticos, como el Parque de Villa Nueva, ahora se encuentran en un estado de abandono absoluto. Micro basurales proliferan en distintos puntos, las calles son intransitables y la inseguridad se ha convertido en una preocupación constante de los vecinos.
El intendente electo, Ignacio Tagni, quien asumirá el próximo 1 de diciembre enfrenta el desafío de revitalizar una ciudad que perdio su dinamismo. Su primera tarea será esclarecer las cuentas públicas, muchas de las cuales son difusas, con funcionarios salientes que no pueden justificar el sorprendente crecimiento de sus patrimonios.

Tagni deberá retomar la senda que Graglia supo imprimir durante sus inicios en el ejecutivo. Revitalizar espacios públicos, restaurar la seguridad y devolverle a la ciudad su vitalidad. Serán los desafíos inmediato para recuperar el pulso de una ciudad que, por un tiempo, parece haber quedado en pausa y abandonada.