El drama de Gustavo -60 años- es una dura realidad de la ciudad de Villa Nueva y del que pocos políticos hablan en medio de la crisis económica que atraviesa el país. Vive en situación de calle desde hace 5 años, debajo del Puente Amarillo, acompañado por sus 6 perros que lo acompañan y le dan apoyo en momentos en lo que todo parece más difícil.
Anteriormente, habito durante 4 años una precaria casita de chapa en un terreno de recursos hídrico, detrás del centro vecinal de barrio La Floresta, hasta que las topadoras del municipio sin orden judicial y en un claro abuso de autoridad del Gobierno, le derribaron la vivienda, se llevaron las chapas y nunca se las restituyeron. Gestión Natalio Graglia.
Empujado por las circunstancias tuvo que instalarse debajo del puente junto a sus 6 perros. Clama algún tipo de ayuda, para poder pasar esta crisis. Apela a la solidaridad de la gente que pueda ofrecerle una “changa”. Es responsable y no registra antecedentes penales.
Consultado sobre si recibe algún tipo de ayuda social del gobierno. Manifestó su descontento hacia los políticos locales y señalo que “en 5 años, solamente vino una asistente social a traerme una sidra y un pan dulce para el 24. Cada tanto pasa Seguridad Ciudadana a ver si construí un rancho”.
El acceso a la vivienda social, una eterna promesa de los Graglia
Villa Nueva tiene un presupuesto anual de $3.285 millones de pesos que se manejan discrecionalmente. Años tras años -7 consecutivos- abren el registro de inscripciones para las 66 viviendas en barrio “El Vallecito” que nunca logran concluir.
Posiblemente las entreguen en vísperas de las elecciones municipales de 2023.
